No hables por mí

No hables por mí. No hables de mí.
No, si no sabes todo lo que pasa por mi mente.
No, si no vas a querer ponerte en mi zapatos ni vestir mi piel.
No hables por mí, suponiendo cosas que no cuentan ni la mitad de todo lo que pienso.
No hables por mí si es para crear más caos en este mundo que llueve mentiras como tormenta.
Fuimos corazones rotos enganchados de la mano que se quisieron ayudar.
Tal vez no haya durado pero sí que fue con intensidad.
Supongo que en cierto punto el espejo nos hace estar con quien más solemos pegar.
Los alambrados se cerraron y parece que vos quedaste del lado del mal.
Perdóname si no puedo aguantar las ideas que crecieron en mi cabeza.
Es un torbellino de emociones que me confunde, como esas hojas que rayo sin sentido alguno en los que la lapicera solo da vueltas sobre el mismo eje, llenando todo de círculos negros y viciosos.
Perdóname si no puedo aceptar compartir con la persona que más me rompió en el mundo.
Y vos me viste caer, me viste levantarme, me viste llorar y me viste calmarme.
Qué raro que no te estés poniendo mi máscara aún, para poder entender.
Y aunque no te juzgo yo sabía que esto iba a suceder, que esto iba a doler.
Yo sabía donde me metía y ahora no sé donde estoy parada.
Perdóname si no puedo darte una explicación, ni contarte por qué.
Es que siento que no lo vas a entender.
Y no quiero nombrar a nadie más que no sea a mí misma y que esto lo hago por estar bien.
No hables por mí si no sabes, que me muero por decirte mil cosas que tengo guardadas.
Por un abrazo y un hombro donde llorar.

No hables por mí si no sabes qué difícil está siendo la batalla.
La guerra es conmigo misma y contra mí tengo que luchar.
No hables por mí, por favor. Que no sabes cuánto puede llegar a costar.

Mariposa

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Libre es aquel que sabe transformarse. Y sólo sabe transformarse, quien es capaz de desprenderse y de seguir la próxima gran marcha hacia lo desconocido.

-Bert Hellinger

Fui parte de recuerdos añejos en los que no queda más que polvo.
Sigo siendo parte de lugares donde todavía puedo oler el perfume de una flor rozando mi nariz.
Fui un regalo en la vida de quien supo apreciarme.
Y sigo siendo un foco en la oscuridad de alguien más.
Fui momentos en los que hice feliz a quien me abrazó el alma.
Y ruinas de lo que alguna vez, quise dejar de ser.
Me convertí en polvo de estrellas y descubrí el Universo entero en un par de versos que escribí alguna vez.
Me volví parte de todo aquello que cuando me acarició la vida, le devolvió el color a mis ojos.
Fui cielo azul en personas que no veían la luz.
Y rojo puro infierno en donde la verdad me prendió fuego.
Soy sonrisas colosales que brillan cuando nadie las ve.
Brazos que bailan con el viento en momentos fugaces.
Y un río de lágrimas que no desemboca en ningún mar.
Fui amiga, fui compañera, amor y mucho más.
Sigo siendo espina de rosa y a la vez, margarita en el campo verde de algún corazón con ganas de amar.
Fui árbol conectado a la Madre Tierra y lluvia que sembró el odio.
Me convertí en fruta madura y aprendí a calmar el miedo.
Fui quien no supo querer cuando debía y sigo siendo quien todavía quiere aprender.
Fui, soy y seré.
Me transformo, cambio, muto. Siempre para bien.
Fui capullo y ahora, intento salir de él.
Mis alas están casi listas para mostrar que fui quien juré jamás ser.
Pero cuando pueda desplegarlas para volar, quien sepa apreciar, va a ver.
Mis colores no son capaces de mostrarse ante cualquiera.
Prefiero resguardarme de todo aquel que quiera tocar para romper.
Soy esa mariposa que anida lo imposible y juega con las manecillas del tiempo para renacer.
El aire me lleva cuando me pierdo y mi cabeza sabe exactamente dónde frenar.
Voy a reposar en el árbol más alto donde lo mundano no pueda llegar.
Porque soy esa mariposa que se dió el tiempo y puso todo en su lugar.
La que despliega corazones en el cielo y siente muchas ganas de amar.
Una verdadera «Aya» que crece entre la maleza para poder despegar,
de todo eso que alguna vez la mantuvo viva, pero la estuvo a punto de matar.
Fui, soy y siempre voy a ser mariposa.
Porque nada se pierde, todo se transforma.
Y en algún momento, todo ha de llegar.

Cuento conmigo.

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El pasado silencioso quema.
El alma llora pena.
Mi amor por vos, espera.
Yo acecho en la cornisa de este abismo al que el viento está a punto de empujarme.
El infierno es fuego y mi cabeza arde.
El corazón nos jugó una mala pasada y la razón se la dimos al tiempo.
Quizás fue lo mejor habernos olvidado, pero no podemos mentirnos.
La manera inefable en la que te amé, me consumió hasta los huesos. Me convertí en martirio.
Me quedé varada en medio de la nada, perdida, cuando me di cuenta de que todo era más grande que yo.
Que no había nada en este mundo, de lo que me arrepintiera más, que haberlo dejado todo atrás.
Pero cuando descubrí el cielo encima de mí, comprendí que ese abismo era sólo el principio de algo a lo que nunca volvería.
Abrí mis alas y mi alma se liberó; pude volar.
Pasé por momentos críticos, que me dieron tiempo para pensar.
Que quererte fue lo mejor que hice en mi vida, no lo puedo negar.
Pero entregarte todo mi amor costó en demasía mi poder personal.
Y hoy, que recuperé todo aquello que había perdido, caí en cuenta. Así puedo amarte.
Que no existe otro mundo en el que quisiera estar si no pudiera cruzarte.
Que mis manos siguen esperando por el roce suave de las tuyas.
Que tu cara es diferente y mi cuerpo ya no te busca entre los rostros de la gente.
Que tu voz pronuncia otro nombre.
Que no puedo decir que llegué a odiarte, porque en realidad, dejaste una huella imborrable.
Que el dolor la selló con cemento para que quede inmóvil ante los demás, pero por dentro, ese sentimiento sigue latiendo a la par de mi corazón.
Y ahora que lo admito ante mí, el pasado ya no quema. El alma ahora no llora. Y mi amor por vos, por fin se acaba.
Se deshace en el aire, como ese hilo ya desgastado que está a punto de cortarse, enganchado en la espina de una rosa.
Hace poco las rosas volvieron a ser mis flores preferidas.
Volví a recitar poemas de amor que no hablan de vos.
Y escribir nunca se había sentido tan reconfortante, al igual que compartir momentos a solas conmigo.
Escuchar música relajante con el sonido de la lluvia como fondo, se volvió parte de la rutina de meditar y pensar en lo que quisiera estar ahora viviendo.

Pero más importante es mi presente.

Lo que vivo. Lo que tengo. Lo que estoy sintiendo en este momento.
Y no voy a negar, que me encantaría llenarme de tu amor una vez más.
Pero esta vez, el amor propio, el mío enterito, está compuesto de las cosas que me hacen feliz; y vos no sos una de ellas.
Mi presente está siendo divinamente creado y guiado por y para mí. Sólo para mí.
El presente es el mejor regalo que puedo darme a mí misma.
Respirar hondo. Buscarle la salida.
Dejar que las aguas arrastren consigo lo que ya no tiene vida.
Que se lo lleven a otro lugar y el mundo en mi interior se calme.
Quiero dar pasos agigantados y asegurarme, de que voy con las personas correctas en mi camino.
Y que nunca nada va a volver a ser igual, porque hoy me amo, y cuento conmigo.
Cuento conmigo.

Llevame (a) marte.


Llevame a marte.
A algún lugar donde pueda amarte
sin reproches ni estandártes.
Donde pueda disfrutar
del olor a mar de tu pelo
y tu caricia suave.
De los momentos de soledad
donde no exista mundo aparte
donde el pasado no signifique dolor
y el futuro solo sea junto a tí.

Llevame a marte.
A algún lugar donde pueda amarte.
Donde en el presente sólo haya pasión
donde no haya remate

y nuestros amigos gocen del amor
y la simplicidad.
Sabiendo de verdad lo que es amar.

Llevame a marte. A algún lugar donde pueda amarte.
Llevame a donde sea, pero que sea con vos.
Llevame de tu mano que yo sigo tu dulce voz.
Y luego dejame demostrarte
que todavia hay galaxias por descubrir
si te atreves a vivir
acompañado por mí.

Oportunidades

nos hemos gastado todas las oportunidades buscando nuestros besos en otros labios,

lo hemos intentado todo en otros brazos que no nos dieron ni la mitad

y hasta cuando siento que me apago tú me enciendes de dolor

el fuego quema nuestras cartas y mi corazón

sigue lleno de promesas que nunca cumpliste

tu boca que destila veneno no se seca ni con sal

y yo no me hallo si no escribo lo que siento

los cartuchos de esta arma que es letal

cuando la rozas con la yema de tus dedos

se desgastan con el tiempo

y se convierten en polvo añejo

que nadie pretende ni tocar

eras el frío en verano y el calor en invierno

pero las vueltas de esta calesita no hicieron más que lograr perdernos

entre luces que no eran nuestras y brazos ajenos

si juegas con fuego ten cuidado,

que quiero que quieras querer pero el calor lo incendia todo

y si intentas apagarme me enciendo para hacerlo más difícil

me he perdido en el camino dejando de ser yo

y a veces no se ni quien soy, pero estoy cansada de fingirlo

que no hay nada de malo en quererte aunque tú ya no

y no hay nada de bueno en seguir esperando lo que ya se terminó

la canción se acabó

mis dedos siguen hablando por mi

moviéndose entre letras, escribiendo lo que el alma no puede expresar

es que a caso no tengo derecho a amar?

o qué?

vuelve a casa que aún queda café

y un abrazo pa’ darte y recomponer

todos los pedazos de mí

que quedaron por ahí, cuando te fuiste.

Seamos magia.

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<< But every time you hurt me, the less that I cry 
and every time you leave me, the quicker these tears dry >>

A la vida hay que ponerle nombres, pa’ saber cuánto duele.
Un porcentaje de batería pa’ saber cuánto vamos a durar.
Y muchos momentos guardados en un frasco llamado “felicidad”.
A la vida hay que disfrutarla como podamos, queriendo vivirla cada día mejor.
Jugando como niños, actuando como adultos, amando como almas viejas.
Somos parte de un proceso a nivel colectivo y personal.
Y todas las personas que nos cruzamos, absolutamente todas, están ahí por algo.
Existen personas barro y personas diamante.
Y no los llamo así por sus valores.
Sino, por su transparencia.
Personas que se escurren entre nuestras manos dejándolas sucias y repletas de dolor.
Y personas que se quedan para siempre dejándonos ver través de ellas.
Y brillan, no te olvides que brillan.
El amor a veces duele y a veces nos hace sentir las personas más dichosas del mundo.
Pero no te olvides nunca de mí.
Que fui diamante y me convertí en barro,
que de barro me reconstruí.
Y que volví a brillar en la oscuridad, porque, después de todo,
la esencia es lo único que nos hace palpitar.
Puede que no haya sido lo mejor, pero de seguro te entregué lo más lindo de mí.
Nunca fui buena para las despedidas, pero hoy, entendí que no existen tales despedidas.
En otra vida nos vamos a volver a encontrar.
El tiempo es divino y sólo debo entregarme a él.
Decime que me queres y todo va a estar bien.
Después entendeme.
Yo quiero mi espacio, mi tiempo y mi soledad.
Aprender a convivir con todos mis demonios.
Con mi oscuridad.
Decile a mis amigos que me voy sólo un momento a respirar.
Que los amo y que espero que sepan comprender.
Que las despedidas dejaron de ser tristes, aquella vez,
que te ví por ultima vez.
La noche que tus ojos gritaban dolor
y yo dije que todo iba a estar bien
que nos íbamos a volver a ver, pronto.
Y eso nunca jamás sucedió.
Contale a las personas que quiero, que a vos te quise más que nadie
y que todo esto estaba destinado a pasar.
Que me ibas a romper, pero era para enseñar.
Que yo tenía que aprender a valorar,
que debía entender que el corazón
no es un buen amigo de la razón
que no hay sensación
más linda que la de amar.
Y eso es más de lo que algún día vas a poder entender.
Que haga lo que haga, el destino está escrito
y la mejor manera de acabar con todo el sufrimiento
es simplemente soltar.
Y es que no pretendo cerrar las heridas de un tirón
pero voy a lamerlas para que se vaya el dolor.
Algunas ya cicatrizaron con el tiempo
otras las cosí sin pedirles perdón
y la mayoría está sanando justo ahora,
mientras canto mi verdad en forma de versos.
Mientras cuento un cuento que nunca vas a dejar de escuchar,
porque las historias no se terminan jamás.
El aire se las lleva y se las cuenta a alguien más.
Y la vida, como un rio, sigue su curso.
Nada se pierde, todo se transforma.
Así que enamórate de tu vida.
De tus canciones. De tu soledad.
Enamórate de quien te haga amar.
De quien te de el valor que crees necesitar.
Enamórate de la vida que para eso está.
Somos instantes, una estrella fugaz.
Seamos magia también.

No te sientas culpable.

Tenías todo en tus manos y tuviste que dejarlo ir.

Quisiste quedarte pero no pudiste.
No fue tu error. Fue de quien no valoró.
Tenés que soltar lo que no fue y lo que no va a ser nunca.
Tenés que dejar atrás el sentimiento de haber perdido lo que en realidad nunca fue tuyo.
Y también, hacer a un lado todas las ilusiones que habías creado en tu cabeza, idealizando a alguien que te terminó decepcionando.
Eso no fue su culpa. La culpa la tuvo por no haberte cuidado, pero lo demás lo inventaste vos.
Tranquilx. Que todo en esta vida tiene solución.
No te ates a lo que te da confianza porque en realidad, se trata justamente, de salir de ahí.
Explorar nuevos rumbos. Conocer otras personas. Encontrarte a vos mismx en la búsqueda del amor.
Y cuando te encuentres, no te sueltes nunca más. Abrazate. Querete. Valorate. Cuidate.
Vos sos lo suficientemente fuerte y valioso/a.
Cuando te sientas solx recorda que todos nos tenemos a nosotros mismos, y cuando aprendas a convivir con tu sombra, va a llegar alguien que ame tus demonios.
Empezar de cero nunca viene mal. A veces nos hace falta caer en cuenta de que la realidad es dura, pero se hace mucho más liviana cuando aprendes a estar en soledad y no estás atrapadx en un sentimiento de falta.
Nada hace falta, vos lo tenes todo adentro tuyo. Aprovechá para hacerte sentir como te gustaría que lo haga alguien más, y cuando estés listx, te aseguro que esa persona va a ser mucho mejor de lo que alguna vez esperaste.
No te sientas culpable por empezar de nuevo. Ese es el secreto, no estancarse nunca más.

?

Ni lo malo. Ni lo bueno. Ni lo regular.
No quiero recordarte más.
Ni en los días de sol, ni en los días de lluvia.
Ni en el dolor, ni en la penumbra.

No quiero pensarte,
ni dejarte atravesar,
el umbral de mi corazón.
No otra vez.

Para qué.
Decime para qué.
Si fuiste lo peor que me pasó
y todavía puedo sentir
el peso de quererte.

Ni lo malo. Ni lo bueno. Ni lo regular.
No quiero acordarme más.
Nada. Nunca. Nunca más.

Llevate otra vez,
los pedazos rotos
los mensajes de odio
y los de dolor también.

Pero no lo hagas en partes.
Rompeme el alma y barré
todos los recuerdos que
algun día te regalé.

Ya tuve suficiente
no quiero que me cueste dejarte
sólo quiero dejar de amarte,
no extrañarte.

En mi propio tormento
vagando por la oscuridad
quiero convencerme
de que va a ser lo correcto
que así va a ser perfecto,
que no hay otra opción.

Ni el dolor.
Ni las lágrimas.
Ni el desamor
fueron tan grandes,
alguna vez,
como el amor que te tuve.

Por eso debe ser difícil
alejarte de quien más queres
cuando ese alguien no te quiere
porque el amor duele,
tiene que doler,
pero también tiene que llenarte.
Y vos me vaciaste.
Te llevaste todo y mucho más
no dejaste nada para mí, ni para nadie.

Ahora el amor no es amor.
Yo no soy yo.
Y vos no tengo idea.

Quisiera contarte.

Un amor inmenso,

intenso como el universo.

Unos mimos que vienen de vos
y las estrellas iluminando el cielo
te veo en mis sueños, te siento
me fumo uno y te pienso.

Nena, estás en todo momento.

No hay día que no piense en vos.

Quisiera que me beses

que no me bloquees
ni me alejes
que me puedas prestar atención
escuchame, no lo puedo evitar
quiero volverte a abrazar.

Besarte con la misma intensidad

en la que quiero a mi gato.
Y te aseguro que lo quiero más que a nadie.
Hacerle mimos me da paz y me hace extrañarte.

Quisiera empezar por contarte que vos,
nena vos, te aseguraste
de dejar una huella
que no pueda borrarse.

Salvémonos.

Era obvio que no ibamos a zafar.

Yo era un mundo por descubrir y vos,

todavía no sabías lo que eras.


Era obvio porque nunca me banqué tanto dolor
por alguien y, sin embargo,
no pude darme cuenta
de lo que realmente estaba pasando.

Conocí tus peores demonios
y no me pude quedar…
pero no porque no quisiera.

Dejaste que ellos se apoderen de vos
y mi amor no fue sucifiente para salvarte.

Siempre quisiste excusarte,
pero en realidad,

nunca te alcanzó porque querías más.
Lo necesitabas.

No digo que si te hubieras conformado
estaríamos bien, quién sabe… tal vez,
de alguna u otra manera,
el destino nos tenía preparado algo más.

Puede que nunca te hubiese alcanzado.
O puede que te hubieras conformado.
Pero las cosas tenían que ser así.

Aunque, viste, me propuse olvidarte…
y cuando por fin lo estoy logrando,
volves a aparecer.

Es como si pudieras olerme desde lejos.
Sentis el amargo olor a olvido
y dejas en el aire un poco de tu perfume dulce.
Ni siquiera intentes decirlo, te conozco.
Y la verdad, es que sólo me interesa
que seas sincera, porque después de eso…
ya no hay nada más.

Ojalá podamos salvarnos esta vez
y no caer en este agujero negro
que nos arrastra al centro de la tormenta
y repite nuestra canción
en un bucle infinito, repleto de dolor.

Ojalá esta vez,
sea un adiós,
para siempre.

Y ambas podamos estar en paz.